Trump amaga con sacar a Canadá del T-MEC previo a revisión

En la antesala de la revisión obligatoria del T-MEC, el panorama comercial en América del Norte se puso color de hormiga. El gobierno de Donald Trump ha puesto sobre la mesa la posibilidad de dejar fuera a Canadá del tratado de libre comercio, lo que rompería el equilibrio económico de la región para transformarlo en una serie de pactos bilaterales, según reportes de The New York Times.

Presión extrema desde la Casa Blanca

La estrategia del republicano no es nueva, pero sí más agresiva. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, la tensión con el primer ministro Justin Trudeau ha subido de tono. El pasado 9 de febrero, Trump lanzó un buscapiés mediático al amenazar con bloquear la inauguración de un nuevo puente fronterizo entre ambos países hasta que Canadá brinde una «compensación completa» y un trato con «justicia y respeto».

Esta movida es vista por analistas como el primer «apretón de tuercas» de cara a la revisión del tratado programada para julio de 2026. Bajo la óptica del «estilo Trump«, estas amenazas suelen ser la ficha de cambio antes de sentarse a negociar, tal como sucedió con la guerra de aranceles en su primer mandato.

Efecto dominó: El riesgo para México

Si bien el dardo apunta a Ottawa, el rebote podría pegarle duro a México. Consultoras de peso internacional como Ernst and Young (EY) advirtieron esta misma semana que un fallo en la renegociación o la disolución del esquema trilateral no solo elevaría los aranceles, sino que le daría un raspón directo al Producto Interior Bruto (PIB) mexicano.

El sector automotriz y la agricultura, que son el motor de la relación comercial, quedarían en la cuerda floja si las reglas del juego cambian de trilateral a bilateral. Cabe recordar que el T-MEC sustituyó al TLCAN en julio de 2020, y su cláusula de revisión sexenal es la que hoy tiene a los mercados con el Jesús en la boca.

Voces de alerta en la industria

Empresarios estadounidenses también han puesto el grito en el cielo. La interdependencia en la fabricación de autopartes entre Detroit y Ontario es tan estrecha que romper el acuerdo podría encarecer los vehículos para el consumidor final en toda la región.

Por ahora, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Economía, se mantiene observante, pues cualquier cambio en el estatus de Canadá obligaría a redefinir las reglas de origen, un tema que siempre ha sido el dolor de cabeza de los negociadores en Tlatelolco y Washington.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *